lunes, 6 de octubre de 2014

UBRIQUE-MOJÓN DE LA VÍBORA-BERRUECO-SIERRA LOS PINOS

CRÓNICA DESDE EL CORAZÓN

DOMINGO PUERTO CARO, hoy era tu día, la ruta que siempre quisiste terminar en una de tus peñas, se hizo, porque la pasión es la pasión y vivir sin pasión es cuasi como no haber vivido y a fe mía que la tenías, como otros la tenemos en otro sentido. Pero hablemos de tí, amigo.

Las ocho de la mañana, en tu barrio de La Barriada, omito su apellido, por las connotaciones que ello entraña para los ubriqueños desde aquel noviembre del 58, barrio castizo y vinculado a una época en que los Cisnes Azules y Cimarrón hicieron estragos en las ferias de los 70, que tú y yo conocimos, seguro que mas en tí, porque llegaste a tener tu propia banda, Bóxer, pero no voy a desviar la atención de lo de hoy.

Allí estábamos. Tu homenaje se fraguó meses atrás, pero el destino ha querido que sea un día de San Francisco, día grande, por la cantidad de ellos que este Club cobija. 
La ruta era ya conocida, "el Mortirolo", como fue bautizada años ya, por el decano de los clubes ubriqueños, la Cañada de Jimena hizo estragos porque muchos de los que fueron, querían rendirte homenaje, el grupo, de unos 130, con creces superando el número de otras ediciones de esta ruta.

El Mojón de la Víbora, fue el segundo de los puntos de avituallamiento, el primero fue en el Palmarejo, con agua, que nos acercaron la pareja de hecho más popular del Club: Rosa y Juan Carlos, cuyas dudas sobre su matrimonio se encargan ellos mismos de alimentar, con su osada actitud. Regulada o no su situación, son el alma de este Club de amigos y los queremos como de la familia.

La cancha y su alcornocal hicieron que nuestro compañero Paco Rodríguez, aficionado a la micología, en un pispas, consiguiera recolectar una buena cantidad de Boletus, para disfrute y regocijo de los acompañantes.

En un punto del camino, apareció un venado macho, que mutuamente sorprendió al grupo y a él mismo, desapareciendo de la misma manera que se dejó ver. 

Llegamos a un punto del camino en el que atravesamos los pinos, con destino a la Finca de Curro Gutiérrez. La cañada, que la atraviesa, el lecho de Barrida, por el gavión, nuevo reagrupamiento hasta Pompa y el último tercio de nuestra ruta nos esperaba allí, un poco más adelante y tras unas incipientes gotas de agua, que refrescaron el ambiente, nuevamente nuestros compañeros Rosa y Huercano, en el lugar adecuado nos aportaron el líquido que nuestro cuerpo necesitaba.

Ya solo quedaba la Peña Hnos.Bohórquez y su paella no falló, exquisita y en cantidad que sació nuestras maltrechas reservas.

Creo que el Club ha estado a la altura de uno de sus socios más queridos, Eva y sus hijos creo que han disfrutado de un día que no olvidarán fácilmente. Con humildad, la figura de Domingo ha estado presente, hemos recordado a una persona, que estamos seguros, nos ha visto y con esa risa socarrona y cómplice habrá dicho: "Quillo, estos cabrones no se han olvidado de mi, viva el Betis".

Nos vemos Domingo. 


Texto:   Juan Manuel Román
Fotos:   Paco Rodriguez